Extracciones 03, Extracción en seco.

Agosto 23, 2016 10:16 am

Diversas técnicas de Extracción en seco

Siguiendo en nuestro aprendizaje sobre los sistemas de extracción en seco, vamos a proceder a explicar cómo algunos amantes del buen hash obtienen su preciado hachís casero de forma sencilla y segura. Refresquemos la memoria con el anterior programa. En él fuimos testigos de cómo se obtiene el conocido hachís “Doble 00” de origen marroquí.

Siguiendo con métodos similares vamos a ver como se realiza un cribado similar a la técnica marroquí. Pero introduciendo determinadas mejoras. Existen en el mercado diferentes sistemas de cribados que permiten recoger los finos cristales de resina de hachís. Simples desmenuzadores provistos de rejilla para la recogida de hachís. Máquinas de extracción tipo Pollinator. O prácticas cajas para el curado, almacenado y recogida de cristales de resina.

Lo primero, buen material

Lo primero que se precisa es nuestra planta amiga, claro está. Podemos partir, dependiendo de la amplitud y variedad de cada cannateca personal, desde restos procedentes de la manicura con hojas grandes y pequeñas. O también usar para ello los mejores cogollos.
Si se utilizan los restos de la manicura, que apenas contiene resine e incluso podemos afirmar que los tricomas son meramente testimoniales. Entonces necesitaremos muchas horas de trabajo para obtener hachís en poca cantidad y de baja calidad.

Si partimos de yerba degradada obtendremos un hachís de menor contenido en THC y mayor en CBN, ya que se degrada el THC en CBN. Además el color de este hachís también presenta un tono más marrón, como sucede con el hachís marroquí cuyas plantas son secadas al sol.

Optar por partir de cogollos de cosecha reciente

La mejor de las opciones, siempre que se disponga de una amplia reserva que nos asegure nuestro abastecimiento diario, es optar por partir de cogollos de cosecha reciente. En este caso, hay dos opciones, o de exterior, como es este caso y el de la mayoría de cannabicultores de este país, o hacerlo a partir de interior.

La yerba de exterior presenta más impurezas y además resinan algo menos que en interior. Hay que tener en cuenta que las lámparas de alta presión de sodio simulan un sol de mediodía durante cada hora que están en funcionamiento. Algo que en la naturaleza no se da.

El estado de partida de la yerba también va a influir en la calidad y cantidad final. Ha de estar bien seca. La resina debe hallarse lo más cristalizada posible para facilitar su desprendimiento. Por ello es conveniente congelar la muestra en una bolsa o tarro hermético sobre unas dos horas antes de realizar la extracción.

Primeros pasos

Mientras la yerba se congela podemos ir limpiando toda la maquinaria, herramientas y útiles que vayamos a utilizar con alcohol y papel de cocina. Así aseguramos que no queden restos ni suciedades antes de comenzar a utilizarlos.

Con un simple tubo, una malla y unas tapas se elabora un sencillo aparato que nos permite extraer la resina de una forma manual.
Existen en el mercado diversas marcas de este simple invento estilo polm-maker. Constan de un tubo abierto por ambos lados y en cuyo fondo hay una fina malla que permite pasar la resina cristalizada. La tapa inferior permite la recogida de la resina extraída. Y la superior de cierre para retener la materia vegetal y la resina desprendida con el fin de evitar que se salga disparada.
Basta con llenar el tubo de yerba deshaciéndola delicadamente con los dedos. Mejor si utilizamos guantes de látex para evitar la pegamentosidad de la resina. Una vez lleno lo introducimos en el congelador y lo dejamos allí durante una hora aproximadamente.

Transcurrida la hora podemos sacar el Polm-maker del congelador y comenzar con la extracción. Se trata sencillamente de agitar el tubo hacia arriba y hacia abajo una y otra vez.

Podemos repetir el proceso cuantas veces queramos

Una vez recogido el hachís obtenido, que suelen ser pequeñas cantidades. Podemos repetir el proceso cuantas veces queramos. O sea volver a cargar, congelar, agitar y recolectar.

Otra opción, algo más costosa consiste en la extracción mediante tamizadores. Se pueden adquirir fácilmente en cualquier Growshop de confianza. El tamaño de la criba puede variar desde las 150 micras, que dan lugar un hachís de baja calidad, hasta los que permiten obtener una mejor calidad que vienen a ser de entre 40 y 30 micras. En este caso el que vamos a utilizar es de 120 micras.

Los pasos a seguir son bien sencillos. Lo primero sacar la yerba a tamizar del interior del congelador en el que la hemos introducido entre 1 y 2 horas antes. A continuación nos aseguramos que la yerba quede lo más deshecha y limpia de palos posible. Nos ayudamos de unos guantes de látex. Una vez la yerba queda bien deshecha, cerramos el tamiz con la tapa. Procedemos a agitarlo y golpearlo durante unos 2 o 3 minutos, así se facilita el desprendimiento de la resina cristalizada.

Es conveniente ir separando la resina que se va obteniendo en cada pasada. La calidad irá mermando a medida que aumentemos el número de repeticiones.

La máquina tipo Pollinator

Para finalizar con los sistemas mecánicos de extracción en seco lo haremos con la máquina tipo Pollinator. Este tipo de maquinarias consta de una caja estanca en cuyo interior hay un tambor cubierto por una malla de filtrado, la cual permite pasar la resina de los cogollos que son introducidos en el interior del tambor.

El tambor rota gracias a un pequeño motor de velocidad regulable que se haya adherida a la caja estanca. Con la rotación del tambor se genera energía centrífuga que provoca el desprendimiento de la resina cristalizada de los cogollos. Basta con escoger la malla que deseamos y colocarla en el tambor que rellenamos con los cogollos elegidos para tal cometido. Una vez introducida la yerba, sólo basta poner la tapa al tambor, cerrar la compuerta de la caja estanca, y poner en funcionamiento el motor de rotación.

Recordad que el tamaño de la rejilla de cada malla es la que influye directamente en la calidad final. Cuanto más ancha sea la rejilla mayor número de impurezas van a caer junto con la resina extraída.
Lo ideal es tener en marcha la máquina entre 3-5 minutos, tras los cuales podemos pasar a retirar el material obtenido para hacer diversas recogidas por calidad y volver a ponerlo en marcha, pero cada vez con intervalos de tiempo más amplios.

Esta operación se puede repetir cuantas veces se quiera, pero siempre con la premisa que en cada pasada se disminuye la calidad obtenida.

La resina hay que trabajarla para darle forma

Una vez ya hemos obtenido y recolectado la resina hay que trabajarla para darle forma, lo que permitirá un mejor almacenado, una mayor durabilidad y calidad. La forma más común de trabajar el fino polvo que forman los cristales de resina es mediante el prensado.

Dependiendo de la calidad obtenida en la extracción podemos optar por hacer un prensado en frío. Para lo que debe de tratarse de una calidad extra. O podemos optar por un prensado en caliente, método más común cuando nos hallamos ante una extracción con elevadas impurezas. Hay pequeñas prensas de mano, que resultan ideales cuando se trata de cantidades reducidas. Sólo hay que introducir en el interior del cilindro el polvo de resina que previamente hemos calentado al baño maría. Luego se procede al prensado. A medida que vamos enroscando el tubo este va prensando la mezcla hasta compactarla, obteniendo así un bloque sólido de hachís.

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